
SOBRE LA VIOLENCIA ESCOLAR
Por Nora Estrada (12 de diciembre de 2004)
Presidenta de la Comisión de Educación, Cultura, Deporte, Ciencia y Técnica
Senado de la Provincia de Buenos Aires
Solemos asociar a la violencia escolar con conductas de diversa naturaleza que se dan en las Escuelas. Burlas, amenazas, agresiones físicas, discriminación, insultos, son actitudes que se asocian a determinados alumnos, que refugiados en el grupo, las ejercen contra quienes se presentan indefensos por no poder salir por sí mismos de tal situación. Estudios realizados reflejan que estos hechos se producen con tal frecuencia que permiten inferir que todos los alumnos a lo largo de su vida escolar los padecen, como observadores pasivos, víctimas o agresores y consecuentemente, de una forma u otra, resultan afectados en su formación.
Para prevenir o detener la violencia que a veces se produce en la escuela es preciso propiciar un ambiente no violento que permita expresar las tensiones y resolver los conflictos que puedan surgir entre todos los miembros de la comunidad desarrollando una cultura de la no violencia e interviniendo comprometidamente ante cualquier comportamiento que provoque intimidación o victimización.
No obstante, me parece necesario destacar que la actitud violenta de un niño o un adolescente en la escuela no aparece por que sí. Diferentes estudios sobre sus causas nos remiten a: falta de contención familiar, abandono, maltrato y y carencias de diversa índole, no siempre asociadas a una realidad familiar marcada por la pobreza y la exclusión.
La falta de contención, acompañamiento, estímulo y seguridad que debe brindar el entorno familiar responde a una crisis profunda instalada en nuestra sociedad vinculada a la incapacidad de utilizar el dialogo como forma esencial de comunicación entre las personas. Como agravante, debemos reconocer que los medios de comunicación nos ponen en contacto permanente con la violencia, la que existe en nuestra sociedad y la que se crea de forma imaginaria, configurando una de las principales causas de la violencia en los niños y en los jóvenes.
Aquella violencia que emergía como último recurso ante la imposibilidad del dialogo y convivencia pacífica, ha mutado a una forma primaria de comunicación, que antecede a todo. Primero el grito, el insulto o la medida de fuerza y luego la incapacidad de reconstruir con el dialogo lo que se destruyó con la agresión y la ofensa.
Tomemos conciencia que cuando los niños están expuestos a la violencia de manera cotidiana y sistemática, aprender a ver el mundo como si solo existieran dos roles: agresor y agredido, percepción que puede llevarles a legitimar la violencia como única alternativa de sobrevivencia.
Finalmente, la escuela debe asumir un fuerte compromiso con la Paz y la no violencia, en el que la comunicación entre los miembros de su comunidad se haga efectiva para que la convivencia escolar y las formas de enseñanza se expresen en valores de cooperación, solidaridad, tolerancia y respeto por la vida y la dignidad de toda persona.
Diciembre de 2004


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